Reflexiones de un ciudadano: 007-LCEC-30-09-2010
“El síndrome posvacacional ”
La presente reflexión se ha originado a partir de una revista editada por el Hospital Recoletas de Palencia, en la que este ciudadano que escribe, encontró un artículo de opinión titulado: Medicalizando la Insatisfacción. En síntesis y para lo que interesa en este caso, el artículo en cuestión decía así:
“Debilidad, astenia, incapacidad para tomar decisiones…. ¿Es un mito el síndrome posvacacional? ¿Es una patología de la vida moderna o pura insatisfacción? Algunos especialistas insisten en que es una enfermedad e incluyen hasta la vuelta al “cole” como factor de riesgo en la población infantil, mientras que otros defienden que sólo se trata de un doloroso proceso de adaptación al entorno laboral. Aunque no se pongan de acuerdo, todos nos dan consejos para superarlo o prevenirlo. Sin embargo, nadie profundiza en el origen del problema, generalmente un trabajo poco gratificante, demasiado exigente, en el que es difícil innovar y alcanzar objetivos……Además mal remunerado………”
Y seguía con algunas líneas más.
Después de reflexionar sobre el contenido de la parte transcrita del artículo, este ciudadano ha recordado cierta historia que alguien le contó hace unos días, la cual se relata a continuación. Naturalmente, los nombres de los personajes no se corresponden con la realidad y cualquier coincidencia es mera casualidad.
Paco es un hombre joven, tiene 36 años. Está casado desde hace cuatro años con Matilde que es dos años más joven que él, y todavía no han tenido hijos.
Paco es Graduado Social, trabaja en una mediana empresa que se dedica a la Asesoría Jurídica, Laboral y Contable, siendo otras empresas sus clientes preferentes.
Paco domina bien las relaciones con la Administración y con los clientes, siendo, además, un experto asesor en los litigios referentes a los asuntos Laborales y de Seguridad Social. Por este motivo, Paco percibe un salario superior a la media de sus compañeros de trabajo y, además, en determinados días del mes, en los que la empresa debe presentar resultados a sus clientes ¬confección de nóminas, presentación y pago de impuestos, asesoramiento jurídico-laboral, etc.¬, Paco percibe un suplemento por dietas y horas extraordinarias.
Además del Español, Matilde domina perfectamente los idiomas Inglés y Alemán y este dominio de los idiomas, le permitió colocarse como secretaria en una Empresa Multinacional, donde ha trabajado durante los últimos seis años.
Debido a la situación de crisis mundial en general, y particularmente la que sufre España, la Empresa Multinacional en la que trabaja Matilde ha decidido suprimir su Delegación en España. Matilde tiene la opción de seguir trabajando en la Delegación de Londres o acogerse a un programa de baja incentivada, siendo esta última opción la que elige una vez puesto de acuerdo el matrimonio.
Paco y Matilde viven desahogadamente, administrando adecuadamente la indemnización que ha recibido Matilde y el salario de Paco. Se puede decir que son felices y están haciendo proyectos para que, en un futuro próximo, intentar tener hijos.
Normalmente en España decrece la actividad empresarial en el mes de agosto. Se puede decir que agosto es el mes de vacaciones en España. Desde que se han casado, Paco y Matilde siempre han veraneado en un pueblecito gallego de las Rías Bajas. Lo pasan muy bien olvidados de los chismes políticos y otras noticias que, últimamente, les ha encogido un poco el corazón.
Paco ha observado que la economía y la situación laboral española se vienen deteriorando paulatinamente y, a pesar de lo que dicen determinados políticos que ahora están en el poder, la triste realidad está muy alejada de esas manifestaciones.
Cuando se aproximan las vacaciones de este año, Paco y Matilde hacen proyectos, y enfrascados en ellos, no tienen en cuenta la huelga en Metro de Madrid, ni las manifestaciones más o menos chulescas de: “Y si tiene que reventar Madrid, que reviente”. Ellos no trabajan en Metro, apenas utilizan este medio de transporte y, además, están preparando sus vacaciones. En pocas palabras, el asunto no va con ellos.
Casi al final de las vacaciones, que este año han sido intensamente disfrutadas por la bonanza climatológica del verano, oyen algunas noticias y leen algún periódico regional y nacional, enterándose del lamentable suceso en el que un guerrillero Talibán infiltrado en una Base Española de Afganistán, asesina a dos oficiales de la Guardia Civil y un intérprete nacionalizado español. Dicen que se encontraban allí en “misión de paz en un ambiente hostil”. Los oficiales de la Guardia Civil asesinados, recibieron en su funeral las cruces al mérito militar con distintivo rojo, la máxima condecoración para los fallecidos en actos terroristas o por actos heroicos. Al leer esta noticia, a Paco se le arquea una ceja; seguramente por el pesar, al recordar a tantos españoles que están dejando su vida en aquella misión de paz, dentro de un país que sí parece estar en guerra.
Terminadas las vacaciones, Paco se incorpora a su empresa, pero no es igual que en años anteriores.
El cuarenta por ciento de las empresas que antes eran sus clientes han tenido que cerrar y han desaparecido. En la propia empresa de Paco se está estudiando una disminución de la plantilla, acorde con los clientes perdidos y que ya no es posible recuperar. Además, un porcentaje elevado de las empresas que son sus clientes y aún subsisten, les han solicitado una rebaja en los precios por sus servicios, y, naturalmente, esta situación es un añadido en las pérdidas económicas para la empresa donde trabaja Paco.
Después de las deliciosas vacaciones, en las que han sido muy felices su esposa y él, tanto que Matilde cree que se ha quedado embarazada, las cosas no pintan bien. Se han suprimido las horas extraordinarias, las dietas y otros emolumentos, que ampliaban generosamente el salario de Paco. Además, y esto es lo peor, los trabajadores parados aumentan al ritmo que las empresas cierran o disminuyen sus plantillas, siendo desesperante no poder albergar esperanza alguna para muchos de los asalariados que han perdido su empleo.
Paco se pregunta: ¿Cuanto durará mi empresa? ¿Podremos pagar la hipoteca de nuestro piso? ¿Qué pasará cuando nazca nuestro hijo y aumenten los gastos de la familia? ¿Podremos algún día volver a disfrutar vacaciones como hasta ahora?
Paco ya no se comporta en su trabajo con la misma dedicación de antaño, ahora piensa en cosas ajenas a éste y tiene otros problemas en su cabeza. Está como ausente, angustiado. Paco recuerda que durante las vacaciones, un día ojeó una revista en la que encontró un soneto que le llamó la atención, lo recortó y guardó en la cartera; ahora, en su puesto de trabajo, pero ensimismado en sus preocupaciones, Paco saca el recorte de la cartera y vuelve a leer el soneto. Paco arquea una ceja. En este caso no se sabe en que piensa Paco.
Ahora que conocemos la historia de este hipotético trabajador ¬Paco¬ y su comportamiento laboral después de las vacaciones, este ciudadano que reflexiona pregunta: ¿Lo que le pasa a Paco, se le puede llamar “Síndrome Posvacacional”? Que cada lector saque sus conclusiones.
El único poder que tiene de este ciudadano que reflexiona ¬como el de todos los ciudadanos mayores de edad y en posesión de sus derechos civiles¬, es el valor que tiene su voto cuando lo introduce en una urna electoral; que no se nos olvide.
Este ciudadano que reflexiona no recuerda cómo, pero ha podido conocer el soneto que Paco encontró en una revista, allá en un pueblecito de Las Rías Bajas de Galicia y que, al leerlo, arqueó la ceja sin llegar a conocerse el motivo.
Igual que con la historia de Paco y Matilde, que cada lector tenga sus propias opiniones, y arquee a su gusto o disgusto sus propias cejas, porque este ciudadano considera que ya tiene bastante con sus propias reflexiones.
S O N E TO
Aquel que negó algo evidente,
puede que fuera un desinformado.
También, fuera tonto y alocado,
aunque pudiera ser incompetente.
En todo el mundo crisis notaban,
en España, todo iba bien, decía.
Después de unas elecciones un buen día,
el presi y ministros ya clamaban.
“Estamos en crisis, crisis por doquier,
no valen engaños ni algaradas”.
¿Qué te sacarás ahora del trastero?
¿Juego de tahúr con naipes de Fournier?
Te agradeceríamos que nos dejaras,
vete lejos, muy lejos ¡EMBUSTERO! |