De plata, ya te vistieron
al momento de nacer,
te fuiste deteriorando
hasta vestir de papel.
                                     
Te conocí yo muy blanca,
de ese color de la plata;
también de rubi, te hicieron,
 luego, así, te conocieron.

Tu forma redonda fue
y esto nunca cambiaría,

pero, sí tu tamaño,
éste bien se reducía.

Luego, al final de tu vida,
tan diminuta te acuñaran
que al final de tu vida
ninguno se la encontraba.

¡Pena mucha, a mí me diera
ver que fueras despreciada!
Si te caías al suelo, 
ni el pobre te levantaba.

Lo mismo en el pescado,
en la carne ó frutería,
si sobraba una peseta,
ya ninguno, la quería.
 
Pasándolo, mal estabas,
a punto de perecer.
Vino al mundo ese EURO
que nadie lo quería ver.

Las dos monedas lucharon
para ver quién se imponía,
El EURO, al fin se impuso,
la PESETA moriría.




Fuiste tú republicana
y monárquica también,
franquista 40 años,
demócrata después.
 
Más de veinticinco años 
con democracia vivieras,
al cambiarte por los euros
pronto desaparecieras.

Con la llegada del EURO
dicen que todo ha subido;
es verdad que para muchos
ha sido mal recibido.

Hubo muchos españoles
el que algún miedo tuvieron
a poder ser engañados
al hacer el redondeo.

Calculadoras, muchas, fueron
las que el comercio vendió,
pero con todo y con eso,
alguno, no se aclaró,

Subió el transporte del metro,
también, el autobús lo haría,
el  abono, del  jubilado
tampoco se escaparía.

Original de Luis Caballero
mucha parte de esto escrito,
lo conoció y lo vivió
lo que antes de nacer pasara
su madre se lo contó

Las dos monedas lucharon
Adiós, PESETA, adiós.
Ahora que has fenecido
yo te rezo una oración